Las Provincias

Hercules CF

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Una en el cazo y ciento volando

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Espinosa intenta conservar el control del balón pese a estar rodeado de contrarios mientras Lolo, detrás, observa la acción. / J. P. Reina

  • La falta de gol condena al Hércules a sufrir hasta el final un merecido triunfo ante el Sabadell

  • Un solitario tanto de José Gaspar permite al Hércules reencontrarse con el triunfo y regresar a puestos de promoción de ascenso a Segunda

La mejor versión de José Gaspar desde que llegó al Hércules salió a relucir este domingo en el Rico Pérez para conducir al conjunto blanquiazul hacia la victoria frente al Sabadell. El extremeño fue quien generó la mayor parte del caudal ofensivo de los de Luis García Tevenet y también fue el único que tuvo el acierto necesario para hacer subir un gol al marcador. El Hércules mereció más, pero esa falta de eficacia ante la portería rival que parece tener en sus genes estuvo a punto de costarle cara y le llevó a un final de partido lleno de sufrimiento en el que coqueteó con lo que habría supuesto un dramático e injusto empate.

El tanto de José Gaspar no solo permitió al Hércules reencontrarse con el triunfo, sino que también devolvió a los de Tevenet a zona de promoción, recortando además diferencias con un Barcelona B que ahora lidera con seis de renta sobre los blanquiazules, terceros.

El resultado final afianza la teoría de Tevenet que defiende que lo más importante es mantener la propia portería imbatida; aunque no acaba con el debate de si al Hércules le falta el gol necesario para pelear por el ascenso. Los blanquiazules pueden maniatar a su rival pero no tienen el gol necesario para plasmar su superioridad. Unas veces el último pase. En otras, el remate. Y en el epicentro de todas las miradas, los delanteros, que ayer se volvieron a marchar sin mojar en un día en el que Tevenet apostó por juntar de inicio a David Mainz y Jesús Berrocal de inicio por primera vez en el Rico Pérez en la presente Liga.

El arranque del conjunto blanquiazul fue un buen ejemplo de algunas de las virtudes y defectos del equipo de Tevenet. En el haber, una gran presión asfixiante sobre la salida del balón del rival, una circulación rápida de balón buscando las bandas con buenas combinaciones y un rival que no era capaz de acercarse lo más mínimo a la meta defendida por Iván Buigues. En el debe, que el dominio no se materializaba no solo en goles sino tampoco en remates. El primer disparo a puerta de los blanquiazules fue un tiro que detuvo Ezkieta sin problemas a los 21 minutos.

Pero la lógica acabó imponiéndose y el Hércules encontró el premio del gol del que tanto se había hecho merecedor solo dos minutos más tarde, en una jugada que tuvo protagonistas a Jesús Berrocal y David Mainz y que acabó firmando con un remate con su pierna mala, la derecha, José Gaspar. Otra vez, el gol del Hércules no lo marcó un delantero, aunque es justo reconocer que fue Berrocal el que peleó un saque de banda a favor del Sabadell (siendo objeto de falta), que el balón quedó a los pies de David Mainz para encarar la frontal del área y que el aragonés fue el que entregó el esférico a José Gaspar para que anotara su segundo gol en la presente Liga.

Tras el gol con el que José Gaspar abrió el marcador, el Hércules mantuvo su dominio pero también bajó un poco el pistón -o el Sabadell apretó algo el acelerador- y permitió al cuadro arlequinado empezar a jugar en campo contrario, dando paso a diez minutos en los que los catalanes merodearon el área de un Iván que solventó bien los escasos problemas que le plantearon.

No obstante, el Hércules fue el que anduvo más cerca de ampliar su renta. Primero en una buena jugada de Salinas y Gaspar que acabó con una caída del extremeño dentro del área y pidiendo penalti por un agarrón que el colegiado no vio. Y al filo del descanso, con un gran pase de Mainz a Salinas por encima de la defensa y un remate del jugador de Albatera al lateral de la red.

El Hércules terminó el primer periodo mereciendo otro gol y arrancó el segundo de idéntica manera, aunque entonces hurgando en las heridas de Mainz y Berrocal, dos delanteros que no consiguen ver puerta y alimentan el debate que cuestiona su rendimiento. Nadie pone en duda su trabajo, pero la falta de gol les lastra.

Tras un primer remate desviado a centro de Dalmau, Mainz malogró un mano a mano con Ezkieta -tras un maravilloso pase en profundidad de José Gapar- que debía haber allanado la victoria blanquiazul con solo tres minutos de la segunda mitad disputados. El maño no llegó ni a rematar.

Menos protagonismo en ataque estaba teniendo Berrocal, que para mayor desgracia vio como una que tuvo y que marcó con un buen remate de primeras le fue anulada por fuera de juego.

El Hércules lo había hecho todo para dejar sentenciado el partido y, sin embargo, estuvo muy cerca de echarlo todo por la borda, víctima de sus propios errores. Tuvo la suerte de que el colegiado considerara involuntarias unas claras manos de Paco Peña (el balón se le quedó colgado del brazo durante unos instantes de manera clara) que podían haber significado un penalti en contra de los blanquiazules. E Iván tuvo que aparecer para evitar que los disparos lejanos de Borjas Martín, Diego Peláez y Javi Barrio se colaran en su portería. A decir verdad el Hércules sufrió más por la incertidumbre del resultado que por el juego del Sabadell, pero también porque se mostró incapaz de sacar un buen contragolpe con el que sentenciar un choque en el que Lolo cumplió como pivote defensivo en su debut como titular y Juan Delgado tuvo unos minutos para estrenarse como nuevo ariete blanquiazul.